Aprende todo sobre impuestos indirectos

Aprende todo sobre impuestos indirectos

Los impuestos indirectos están muy presentes en el día a día. Se trata de un tipo de gravamen que afecta al consumo. Lo vemos al comprar tanto productos como servicios, pero existen otros tipos. Para entender su naturaleza y cómo nos afectan, a continuación los explicamos. Veremos en qué consisten, sus tipos y algunos ejemplos, entre otros aspectos.

¿Qué son los impuestos indirectos?

Son aquellos que toda persona abona por consumir o utilizar tanto un producto como un servicio. Sus efectos son iguales para cada ciudadano, sin excepciones. Así que, factores como el nivel de renta o el poder adquisitivo no se tienen en cuenta. Se paga el mismo porcentaje, ya que este se relaciona con lo que se está adquiriendo. Por ejemplo, cuando se compra un pantalón o se acude a un gimnasio.

Pero no solo afectan a los productos y servicios, sino que gravan las transmisiones de bienes y derechos. También hay algunos que son especiales, como es el caso de los impuestos al tabaco o al alcohol. En estos en particular, tienen como objetivo desincentivar el consumo de dichas sustancias perjudiciales para la salud.

Además, desde el punto de vista recaudatorio, son muy sencillos de aplicar. Son rápidos, se generan de manera continuada y directa. Tampoco dependen de los beneficios de una empresa o las ganancias de una persona. La ciudadanía, en términos generales, no es tan reacia a pagarlos como con los indirectos. Su impacto se nota menos, ya que se incluyen en el precio final de productos y servicios.

¿En qué se diferencian los impuestos directos e indirectos?

La forma de aplicar impuestos directos e indirectos difiere bastante, así como el impacto que generan en la sociedad. Sin embargo, ambos se parecen en algunos aspectos. Los ciudadanos deben pagar los dos al Estado de manera obligatoria. Este, por su lado, no tiene por qué ofrecer una contraprestación directa por su recaudación. Además, son la fuente de recursos más relevante de un gobierno.

Para empezar con las diferencias, los impuestos directos gravan el patrimonio, los ingresos o una manifestación de la riqueza de una persona. Este es el caso de los salarios o propiedades que se puedan poseer. Los porcentajes que se aplican varían en función de la capacidad de cada individuo. Esto se debe a su naturaleza progresiva, la cual busca igualar a todos los miembros de una sociedad.

Asimismo, los impuestos directos gravan a personas concretas, los cuales tendrán que abonar de manera personal o mediante un representante. Entre estos, podemos encontrar gravámenes como el impuesto sobre la renta, el de sociedades o a la riqueza. Todos ellos pertenecen a este grupo.

Por otro lado, los indirectos gravan la manifestación no directa de la riqueza de un individuo. Se deja ver a la hora de realizar una compra o transmitir bienes y derechos. Es decir, son impuestos que afectan al uso y disfrute de la riqueza de una persona. Basta con comprar una botella de agua para experimentarlos. Al revisar el ticket, veremos el porcentaje de IVA aplicado.

Los tipos de impuestos indirectos más comunes

Existen varios tipos de impuestos indirectos, entre los cuales, encontramos algunos de los más populares y conocidos. Este es el caso del IVA, el cual está presente en cada compra que efectuamos. El impuesto sobre el valor añadido es uno de los que más recauda, algo que permite su naturaleza. Al afectar a cualquier producto o servicio, siempre se abonará en grandes cantidades.

Sin embargo, más allá de casos concretos, es preciso que indaguemos en los dos tipos de impuesto indirecto. Estos son los que gravan el consumo y los que afectan a las transmisiones de bienes y derechos.

Impuestos indirectos que gravan el consumo

De los dos tipos, son los más conocidos y extendidos. Como ya se ha dicho, gravan el consumo de bienes y servicios y los recaen sobre el consumidor final. Además, las empresas y autónomos son los encargados de recaudarlos, por lo que deben determinar cuánto han generado y entregarlo en los plazos que establece la administración. De esta forma, se simplifica el hecho de que llegue a las arcas públicas.

La Agencia Tributaria es la encargada de recaudar estos impuestos y los directos, salvo en casos específicos. Algunos gravámenes se recaudan en la comunidad foral de Navarra y el País Vasco.

Impuestos indirectos que gravan la transmisión de bienes y derechos

Se aplica en caso de compra-venta de productos de segunda mano, como las viviendas o vehículos. Por lo tanto, estos impuestos afectan a las transacciones entre particulares. También se aplican sobre algunos actos jurídicos y operaciones específicas de las empresas. En este caso, su gestión corre a cargo de las Comunidades Autónomas.

Ejemplos de impuestos indirectos

Hay una amplia variedad de ejemplos de impuestos indirectos. De entre todos ellos, el IVA es el más conocido y el que mejor ejemplifica la naturaleza de estos gravámenes. Su presencia en casi todos los aspectos de la vida es su rasgo definitorio, además de no hacer distinción entre las personas. Sin embargo, merece la pena ahondar en los más significativos.

El IVA

El impuesto sobre el valor añadido lo asumen los consumidores finales. Afecta tanto a al consumo como a las transacciones y no es subjetivo. Se paga dependiendo de la actividad que se realiza y varía en función de producto o servicio. También existen algunas actividades que están exentas de pagarlo, como la asistencia sanitaria, la social o la práctica del deporte.

Otra característica destacable del IVA reside en que se divide en varias clases. Cada una afecta de manera diferente a determinados productos o servicios. El objetivo es el de no encarecer demasiado aquellos que resulten de primera necesidades. Para clarificarlo mejor, vamos a mostrar los diferentes tipos de impuestos indirectos con ejemplos relacionados con el IVA:

  • Tipo general: se aplica un 21 % a la ropa, cosméticos, cuotas de gimnasio o a la compra de un electrodoméstico. Es el más común, ya que afecta a una amplia variedad de productos y servicios.
  • Tipo reducido: el porcentaje es del 10 % y afecta al transporte de viajeros, las viviendas nuevas o al agua.
  • Tipo superreducido: en este caso, solo se suma un 4 % a determinados bienes, los cuales se consideran de primera necesidad. Se aplica en alimentos, como la fruta o el pan, pero también en gafas, lentillas o servicios para discapacitados.

Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados

Es el que grava la circulación de bienes, derechos y el gasto del dinero o la renta de los individuos. Su ámbito de aplicación es muy amplio, lo que hace que sea poco conocido. Por ejemplo, grava la compra-venta de vehículos, de una vivienda o la ampliación de capital de una empresa. Cuando se lleva a cabo la transacción, se genera la obligación de pagar el impuesto.

Las comunidades autónomas son las encargadas de recaudarlo y de ajustar el porcentaje. Así, podemos encontrar una en la que se tenga que pagar más y otra en la que menos. El gravamen aplicado se delimita en relación con el precio real del bien adquirido. Además, en cuanto a los actos jurídicos documentados, cuenta con tres modalidades:

  • Documentos notariales, que pueden tener una cuota fija, variable o gradual.
  • Documentos mercantiles.
  • Documentos administrativos.

Renta de aduanas

Este impuesto indirecto afecta a la importación de bienes procedentes del extranjero, donde los países pertenecientes al Territorio Aduanero Comunitario de la Unión Europea están exentos. De esta forma, únicamente tienen que abordarlo aquellas empresas o personas físicas que operen fuera de las fronteras europeas.

Impuestos especiales

Comprenden una serie de tributos aplicados solo a unos productos o servicios específicos y con un objetivo social muy específico: desincentivar su consumo por resultar dañino para la salud. Este es el caso de las bebidas alcohólicas o los tabacos. También los encontramos gravando la producción de estos bienes o su distribución.

Los combustibles o la electricidad están afectados por este tipo de impuestos. La razón es similar, ya que uso puede afectar a la salud y al medio ambiente. Sin embargo, son esenciales para que el mundo tal y como lo conocemos siga funcionando. Sin ellos, los vehículos no se moverían o no podríamos calentar el hogar durante el invierno, por citar dos ejemplos.

En algunos casos específicos, como en el de los cigarros puros, el porcentaje a pagar es bastante alto (52,6 % en el producto mencionado). De este modo, el coste final es tan elevado que se disuade de su consumo. Sin embargo, en muchos otros productos, como el caso del tabaco convencional, las personas no reducen drásticamente su uso.

En definitiva, esto es lo que debemos saber de los impuestos indirectos. En esencia, estos gravámenes son una fuente de recursos para el Estado de primer orden, puesto que están presentes en todos los ámbitos de la vida. En ese sentido, las empresas necesitan una solución que agilice su tramitación para hacer frente a su pago. Con nuestro programa de contabilidad, conseguirás automatizar las tareas contables. ¡Pide tu demo de Yuki!

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