Impuestos directos – Definición y cómo contabilizarlos

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Los impuestos son derechos que tiene la Administración sobre los contribuyentes y estos tienen la obligación tributaria de pagarlos. Sin embargo, no solo suponen esta obligación de pago, también es necesaria la presentación de resúmenes anuales y declaraciones informativas en unas fechas determinadas. Básicamente, existen dos tipos: los impuestos directos y los indirectos.

Los impuestos son tributos cuya característica principal es que son exigidos por la Administración cuando aparece un hecho imponible. Es decir, no están vinculados a un servicio o actividad, sino que se exigen cuando el contribuyente dispone de capacidad de contribuir.

Los impuestos directos gravan el patrimonio o los ingresos de los ciudadanos. Esto es, la manifestación directa de riqueza, por lo tanto, pueden tener carácter progresivo para que el que más tenga, más deba pagar. Además de explicar qué son y qué tipos hay, vamos a ver algunos impuestos directos en ejemplos. ¿Sabes cuáles de estos impuestos deben pagar las empresas en España? En este texto también responderemos a esta pregunta.

Qué son los impuestos directos

Son tributos que deben pagar las personas físicas o jurídicas y se aplican en función de la capacidad económica que tenga el contribuyente. Es decir, se calculan sobre la manifestación directa de riqueza de una persona: su patrimonio y sus ingresos.

Estos impuestos dependen de aquello que tenga la persona y de lo que ingrese. Por lo tanto, pueden gravar casas, salarios, terrenos y muchas cosas más.

La diferencia más importante que existe entre los impuestos directos y los indirectos reside en la base sobre la que se aplican. Mientras los primeros tienen en cuenta el poder adquisitivo de los contribuyentes, los segundos no.

Como ya hemos visto, los directos gravan la manifestación directa de la riqueza de una persona. Es decir, el contribuyente paga una determinada cantidad que depende del dinero que gane y posea. En cambio, los impuestos indirectos no tienen en cuenta esta manifestación de la riqueza. Estos tributos gravan las compras y el porcentaje para pagar es el mismo con independencia de la situación económica de la persona.

Por ejemplo, el IRPF (impuesto sobre la renta de las personas físicas) es un impuesto directo, ya que en función de los ingresos que indique el contribuyente que posee en su declaración de la renta, deberá pagar un porcentaje u otro.

Sin embargo, un ejemplo claro de impuesto indirecto es el IVA (impuesto sobre el valor añadido). En este caso, los ingresos que tenga la persona son indiferentes. Deberá pagar un determinado porcentaje en el momento que compre un bien o servicio. En función de lo que compre, el IVA será general (21 %), reducido (10 %) o superreducido (4 %).

Cuáles son los impuestos directos que existen en España

Los tipos de impuestos directos que existen en nuestro país son los siguientes:

  • Impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF): Es directo porque grava una cantidad de dinero que varía en función de cada individuo. Las rentas pueden ser obtenidas de diferentes maneras: por rendimientos del trabajo, ingresos de intereses, actividades económicas o profesionales y muchas más.
  • Impuesto sobre la renta de no residentes (IRNR): Se aplica a aquellas rentas obtenidas en España por personas que no residen en nuestro país, pero que realizan actividades en él.
  • Impuesto sobre sociedades (IS): Es prácticamente igual que el IRPF, pero en lugar de aplicarse a personas físicas se aplica a personas jurídicas. Es decir, sobre el beneficio neto que haya obtenido una empresa a lo largo del año.
  • Impuesto sobre el patrimonio (IP): Recae sobre la posesión de un patrimonio, algo que presupone una capacidad económica adicional para el contribuyente. En España, el valor de ese patrimonio neto ha de ser de 700 000 euros.
  • Impuesto sobre sucesiones y donaciones (ISD): Grava los bienes o el dinero que se recibe de manera gratuita, ya sea en forma de donación o de una herencia. Las comunidades autónomas son las encargadas de gestionarlo. En la actualidad, algunas comunidades autónomas no recaudan este impuesto.
  • Impuesto sobre bienes inmuebles (IBI): Es un impuesto gestionado por los ayuntamientos, que grava cualquier tipo de inmueble en propiedad. En el momento que una persona adquiere una propiedad, tiene la obligación de pagar este impuesto en cada ejercicio.
  • Impuesto sobre actividades económicas (IAE): Grava el desarrollo de actividades empresariales, profesionales o artísticas que se ejecuten en territorio nacional.
  • Impuesto sobre vehículos de tracción mecánica (IVTM): Es un gravamen directo al titular de un vehículo a motor apto para circular por la vía pública. Está gestionado por los ayuntamientos.

Ejemplos de impuestos directos

Es bastante más fácil conocer cómo funcionan y qué es exactamente lo que gravan si vemos dos ejemplos de impuestos directos.

Ejemplo de IRPF

A la hora de liquidar este impuesto, a los ingresos obtenidos hay que restarle una serie de deducciones y reducciones, en función de las circunstancias personales de cada contribuyente. Una vez descontado esto y el mínimo personal, nos queda la base liquidable. A partir de aquí vamos a realizar una serie de cálculos.

Supongamos que una persona tiene una base liquidable de 80 000 euros. Según los tramos de IRPF aplicables este año, los primeros 12 450 tendrían un tipo impositivo del 19 %. Los siguientes 7750 euros del 24 %. Otros 15 000 del 30 %. Los siguientes 24 800 del 37 % y el resto del 45 %. Este sería el cálculo:

  • 19 % de 12 450 = 2365,50 euros.
  • 24 % de 7750 = 1860 euros.
  • 30 % de 15 000 = 4500 euros.
  • 37 % de 24 800 = 9176 euros.
  • 45 % de 20 000 = 9000 euros.
  • La cuota para pagar es la suma de los resultados de los cinco tramos: 2365,50 + 1860 + 4500 + 9176 + 9000 = 26 901,50 euros.

Esta es la cantidad que tendría que pagar esta persona en concepto de IRPF, es evidente que el importe es alto, esto se debe a que su base liquidable también lo es.

Ejemplo de impuesto sobre el patrimonio

Supongamos que un matrimonio reside en una vivienda de 400 000 euros, tiene un coche en propiedad de 50 000 euros y fondos de inversión por valor 1 400 000 euros. Al ser este impuesto individual, si están casados en régimen de gananciales, es necesario dividirlo todo entre dos.

La vivienda quedaría exenta, ya que al dividirla entre dos quedaría en 200 000 euros cada uno, por lo que queda por debajo de 300 000 euros, importe exento en el caso de que sea vivienda habitual. Por lo tanto, el patrimonio neto de cada uno se calcularía así:

  • 50 000/2 + 1 400 000/2 = 725 000 euros.

El mínimo exento es de 700 000 euros, por lo que cada uno de ellos tributaría por este impuesto por:

  • 725 000 – 700 000 = 25 000 euros.

En este caso, se les aplicaría un 0,2 %:

  • El 0,2 % de 25 000 = 50 euros.

Por lo tanto, cada uno de ellos debería pagar 50 euros en concepto de IP.

Principales impuestos directos que deben pagar las empresas en España

Dentro de esta categoría, las empresas no están obligadas a pagar todos los impuestos. Estos son los principales que sí deben pagar:

  • IRPF: En realidad, lo deben pagar todas las personas físicas, sin embargo, las empresas están obligadas a gestionarlo. Deben retener una determinada cantidad por IRPF en las nóminas de sus empleados, mientras que los autónomos aplican en sus facturas un 15 % por este impuesto. Estas cantidades están obligados a pagarlas a la Agencia Tributaria.
  • IS: Es importante aclarar que este impuesto solo deben pagarlo en el caso de que hayan generado beneficios a lo largo del año. Además, el pago de la cuota se realiza en el mes de julio del año siguiente. Los porcentajes de los beneficios que deben pagar son los siguientes:
    • Tipo general: 25 %.
    • Empresas de nueva creación durante los dos primeros años: 15 %.
    • Asociaciones o sociedades sin ánimo de lucro: 10 %.
    • Cooperativas: 20 %.
    • Empresas de inversión y cartera de valores: 1 %.
  • IAE: Las empresas deben tributar por este impuesto por el simple hecho de realizar una actividad económica. Existen algunas exenciones:
    • Durante los dos primeros años de actividad la empresa no está obligada a pagarlo.
    • Si la cifra de negocios anual es inferior a 1 000 000 euros.
    • Hay determinadas actividades como, por ejemplo, las de enseñanza reglada, que no están obligadas a pagar el IAE.

Esperamos haber aclarado qué son los impuestos directos y los diferentes tipos que existen en España. Yuki dispone de un software que se encarga de automatizar todos los procesos relacionados tanto con los impuestos directos como indirectos. Este software te ayudará en todo lo referente a la contabilidad y la generación y presentación de impuestos. Además, en nuestra página web puedes probar la demo gratuita para comprobar de primera mano todas las ventajas que conlleva su uso. Un asesor resolverá todas las dudas que puedas tener sobre su funcionamiento.

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