Modelo 111: guía de supervivencia

Trabajo Yuki

El modelo 111 es de vital conocimiento para empresarios y autónomos. Su presentación es obligatoria durante cuatro periodos a lo largo del año (aunque puede ser mensual). Su finalidad es declarar el IRPF que se ha recaudado de los empleados, es decir, las retenciones practicadas en su salario.

Generalmente, este trámite suele resultar algo complejo, especialmente, para quienes no tienen conocimientos tributarios. Por ello, en este artículo de Yuki explicaremos qué es, cómo se presenta y qué sucede si se hace fuera de plazo. Del mismo modo, explicaremos el mecanismo fiscal que justifica la emisión de este documento. También daremos respuesta a una pregunta muy frecuente: ¿qué sucede si el resultado es negativo?

Qué es el modelo 111 y para qué sirve

Para comenzar, el modelo 111 de la AEAT es una declaración del IRPF recaudado por una empresa o autónomo a sus trabajadores como parte de las retenciones. De este modo, ambos actúan como enlaces entre Hacienda y sus empleados para obtener el dinero cada mes. Cuando finaliza el trimestre fiscal, se emite una notificación con el total obtenido.

Hay que hacer un inciso para entenderlo bien. Cuando un trabajador realiza la declaración de la renta, la Agencia Tributaria conoce el importe que le ha retenido. Esto lo hace, precisamente, gracias a que su empleador lo ha notificado periódicamente mediante este documento. Para llevarlo a la práctica, explicaremos en detalle cómo funciona el sistema:

Una empresa tiene 20 empleados en cuyas nóminas se practican retenciones del IRPF en distintos porcentajes. Cada mes, los empleados reciben el salario con la retención practicada. El dinero obtenido mediante este concepto se queda en la empresa, pero no le pertenece a esta. Por tanto, este modelo sirve para concretar la transacción que se debe llevar a cabo a la Agencia Tributaria.

Este trámite resulta obligatorio para todos los empleadores, generalmente. Es decir, deben presentarlo las empresas y también los autónomos que tengan a otras personas contratadas. Incluso si los trabajadores tienen un IRPF equivalente a cero, hay que cumplir con el procedimiento en la mayoría de las circunstancias. La razón es que también tiene un carácter informativo.

Hemos visto quiénes deben presentarlo y la circunstancia más general, pero hay otras excepciones. Estas no son tan conocidas, así que es fundamental concretarlas todas:

  • Rendimientos de trabajo (además del salario): finiquitos y similares.
  • Rendimientos de actividad económica en régimen de estimación objetiva.
  • Rendimientos por derechos: propiedad industrial, intelectual o de imagen.
  • Premios y bonificaciones: entregados en concursos o sorteos (por azar o no).

Presentar el modelo 111 fuera de plazo

Por norma general, hay que presentar en AEAT el modelo 111 cuatro veces al año:

  • Primer trimestre. Del 1 al 20 de abril: retenciones practicadas entre enero y marzo.
  • Segundo trimestre. Del 1 al 20 de julio: retenciones practicadas entre abril y junio.
  • Tercer trimestre. Del 1 al 20 de octubre: retenciones practicadas entre julio y septiembre.
  • Cuarto trimestre. Del 1 al 20 de enero: retenciones practicadas entre octubre y diciembre.

Por otro lado, las grandes empresas y las administraciones públicas pueden presentarlo mensualmente. Para ello, se efectúa dentro de los 20 primeros días naturales del próximo mes. Es requisito imprescindible que las últimas tengan un presupuesto anual que supere los seis millones de euros.

Como sucede con otros trámites fiscales, incumplir los plazos tiene consecuencias. La situación puede ser más o menos grave en función de quién se dé cuenta primero. Si lo hacemos y emitimos una rectificación, solo tendremos que abonar un recargo. Si es la Agencia Tributaria, el procedimiento estará ligado a sanciones.

Si nos pasamos del plazo, debemos presentar el modelo cuanto antes para no recibir un requerimiento. En tal caso, los recargos serían los siguientes en relación con la demora:

  • Inferior a tres meses: incremento del 5 %.
  • Entre tres y seis meses: incremento del 10 %.
  • Entre seis y doce meses: incremento del 15 %.
  • Superior a doce meses: incremento del 20 %.

La peor situación es que sea Hacienda quien emita un requerimiento. En ese supuesto, se iniciaría un procedimiento sancionador con base en la Ley General Tributaria. Los porcentajes serían los siguientes:

  • Infracción de tipo leve: recargo sancionador del 50 %.
  • Infracción de tipo grave: recargo sancionador del 100 %.
  • Infracción de tipo muy grave: recargo sancionador del 150 %.

Guía para presentar el modelo 111

Después de haber hecho un repaso para conocer el modelo 111 y para qué sirve, hay que pasar a la práctica. Cumplimentar este modelo puede resultar complicado al principio, pero con esta guía lo explicaremos detalladamente. En sí, consta de tres apartados fundamentales. En estos, se notifica a Hacienda el capital que se ha retenido y las deducciones que correspondan.

Para comenzar la declaración, en el primer apartado debemos introducir el nombre y apellidos (o razón social de la empresa). También hay que rellenar el código NIF correspondiente.

A su vez, en el devengo hay que detallar el periodo fiscal que se está liquidando. Es decir, el correspondiente a las acumulaciones que se han desempeñado sobre el IRPF retenido mensualmente. Hay que marcar el trimestre y, en caso de hacerlo mensualmente, hay que expresar el mes que se devenga.

Segundo apartado. Liquidaciones

En esta sección, se muestra de forma detallada el capital que la empresa ha obtenido en forma de IRPF. Para ello, hay distintos formatos que no debemos olvidar.

El primero son los rendimientos de trabajo, es decir, las prestaciones profesionales realizadas por los empleados. Se divide en dos apartados: percepciones dinerarias (el salario en sí) y percepciones en especie (no monetarias). En ambos supuestos, hay que especificar tres valores concretos:

  • Número de perceptores (trabajadores): casillas 1 y 4.
  • Importe de las percepciones (salario total) o valor de las percepciones en especie (equivalencia): casillas 2 y 5.
  • Importe de las retenciones (de ingresos a cuenta si se reciben percepciones en especie): casillas 3 y 6.

Asimismo, hay que concretar también los rendimientos correspondientes a los servicios profesionales concedidos. De nuevo, se distribuye en dos apartados para percepciones dinerarias y en especie. La diferencia respecto al anterior es que estaríamos hablando de intervenciones en la empresa para prestar servicios o conceder bienes.

  • Número de perceptores: casillas 7 y 10.
  • Importe de las percepciones (facturación total) o valor de las percepciones en especie (equivalencia): casillas 8 y 11.
  • Importe de las retenciones o ingresos a cuenta: casillas 9 y 12.

Finalmente, hay que concretar el total de la liquidación. Hay que rellenar la casilla 28 con la suma de las retenciones anteriores (casillas 3, 6, 9 y 12). Si existe una declaración complementaria (rectificación de la anterior), se concretará la cantidad en la casilla 29. Solo nos quedaría hallar la diferencia entre las dos anteriores y exponerla en la 30, que es el resultado final.

Tercer apartado. Ingreso

Esta es la sección más fácil, ya que todos los datos los hemos concretado previamente. En la casilla «Importe del ingreso» expondremos el equivalente al obtenido en la casilla 30. Este será el capital que debemos ingresar a Hacienda, para lo que colocaremos el número de cuenta correspondiente.

Para comprender lo anterior, pondremos un ejemplo. Pongamos que hemos recaudado un total de 15 200 € de IRPF (casilla 28). Debemos emitir una rectificación por una cifra demasiado elevada en la declaración anterior (2500 € de más, que figuran en la casilla 29). El resultado de 15 200 – 2500, por tanto, sería de 12 700 €, lo que tendríamos que pagar.

Si la declaración es negativa, marcaremos la casilla «Declaración negativa». Esto no significa que la Agencia Tributaria vaya a devolver esa cantidad, sino que no se debe ingresar nada. Será en la declaración de la renta donde los trabajadores perciban las devoluciones a las que tengan derecho.

Circunstancias excepcionales en el modelo 111

Cuando vamos a realizar la presentación del modelo 111, podemos encontrarnos con tres particularidades. Se trata de rendimientos especiales que, por norma general, las empresas y los autónomos no aplican. No obstante, es de utilidad conocerlos, ya que forman parte de la declaración de manera obligatoria.

El primer concepto especial se denomina oficialmente «Premios por la participación en juegos, concursos, rifas o combinaciones aleatorias». Se rellenan en las casillas 13, 14 y 15 (dinerario) o 16, 17 y 18 (en especie). Siguen el mismo sistema que vimos anteriormente, así que no es necesario concretarlo.

El segundo obedece a las ganancias patrimoniales derivadas de aprovechamientos forestales de los vecinos en montes públicos. Nuevamente, el método de presentación es el mismo y se basa en los criterios anteriores. Hay que distinguir si son percepciones monetarias (casillas 19, 20 y 21) o en especie (casillas 22, 23 y 24).

El tercer y último aspecto son las contraprestaciones por la cesión de derechos de imagen. En este caso, se fusionan los conceptos dinerarios y en especie. Por lo tanto, solo hay que rellenar las casillas 25, 26 y 27 siguiendo el sistema habitual de perceptores, percepción y retención.

¿Demasiado complicado? Hay solución

Como conclusión, el modelo 111 es uno de los más comunes, pero también tiene aspectos desconocidos. Lo más importante es cumplir los plazos y cumplimentarlo de manera exacta y detallada. Con Yuki, podrás tener un programa de contabilidad adaptado a tu empresa para simplificar la tramitación de las cantidades recaudadas y soportadas. En nuestra demo, gratuita y sin compromiso, un asesor te explicará cómo funciona el sistema.

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