Todo sobre impuestos en España. ¡Qué no se te escape nada!

Todo sobre impuestos en España. ¡Qué no se te escape nada!

La principal fuente de financiación de cualquier estado es el sistema recaudatorio de tributos. En España existen tres tipos diferentes de tributos: tasas, contribuciones especiales e impuestos. Estos son gestionados por la Agencia Tributaria y, gracias a ellos, se garantiza la prestación de servicios públicos.

Los impuestos por definición son el pago sin contraprestación alguna que realiza todo ciudadano para contribuir a la Administración Pública, y pueden provenir tanto de personas físicas como de entidades jurídicas. En este sentido, las personas que generen las ganancias suficientes como para contribuir a la Hacienda Pública de forma directa están obligadas a hacerlo. Los hechos imponibles que provocan el pago del impuesto en cuestión son, por ejemplo, la obtención de un salario o la posesión de propiedades inmuebles.

El origen de los impuestos

Aunque pueda parecer que son un invento de nuestro siglo, la realidad es que su origen se remonta muchos siglos atrás. Lo primero que comenzó a gravarse con ellos fue la tierra, como fuente más importante de riqueza. Luego el comercio, actividades como la medicina o el arte y, por último, el trabajo manual. De hecho, y en contra de lo que pueda pensar, el que los gobiernos se sirvieran de impuestos en exclusiva para mantener a pleno rendimiento el funcionamiento del Estado es algo bastante tardío. En la antigüedad era frecuente que los estados contasen con fuentes de riqueza propias para ejecutar sus acciones de gobierno.

Eso sí, si con esto no era suficiente, se gravaban con algún tipo de impuesto las mercancías tanto entrantes como salientes. Roma, por ejemplo, inventó el impuesto de capitación, cuya recaudación se vendía a los banqueros; y al igual que en Roma, sucedió en Grecia, Egipto o Babilonia. Con la caída del Imperio Romano, la vida regresó al ámbito rural y el mundo volvió a la economía de subsistencia; es por eso que los tributos más importantes se imponían por el concepto de ocupación o uso de tierras de señorío, de patronazgo real o de propiedad. Algunos ejemplos son también el derecho de cabalgada, la cuatropea, el montazgo, el herbaje, la alhóndiga, la arreola, el pontazgo, y un largo etcétera.

Y es que, hasta llegar a los sistemas actuales, han llegado a existir tributos de lo más curiosos: durante la Edad Media en Francia, cuando se ejecutaba a un reo el pueblo tenía que pagar al verdugo media docena de panes, una cabeza de cerdo y dos botellas de vino. En la actualidad muchos de aquellos impuestos pueden parecer extraños… Aunque, en realidad, buena parte de ellos se siguen pagando con otro nombre.

Tipos de impuestos que existen en España

Para tener claros los diferentes tipos de impuestos en España, es posible hacer una primera clasificación que los divide en dos categorías básicas:

  • Directos. Gravan la generación o posesión de riqueza en un momento determinado; es decir, la manifestación directa de capacidad económica. Un ejemplo es el Impuesto de Sociedades (IS).
  • Indirectos. Estos se aplican sobre la manifestación indirecta de capacidad económica. Eso significa que no gravan la posesión de riqueza, sino el uso que se hace de ella. Un ejemplo de este caso es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

Además de esta primera clasificación, también es posible dividir los tipos de impuestos en función del ente que los recibe:

  • De ámbito estatal. Existen varios, pero es posible destacar el IVA, el de Sociedades y el IRPF.
  • Autonómicos. Las comunidades autónomas tienen el poder de crear y gestionar sus propios tributos, siempre que no sean hechos ya gravados a nivel nacional o local. También tienen cedidos algunos, como una parte del IRPF y del IVA.
  • Tributos locales. Los propios ayuntamientos tienen la potestad de exigir determinados tributos a sus ciudadanos, como por ejemplo, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) o el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).

Principales impuestos que deben pagar las empresas en España

Cuando se dirige una empresa o una asesoría es fundamental tener muy clara esta cuestión. Y es que, al igual que las personas físicas de manera individual, las sociedades también están obligadas a contribuir en el pago de impuestos. En función del país en el que se encuentre la organización, la responsabilidad fiscal varía: hay países que son muy exigentes en este sentido y gravan en exceso a las compañías, mientras que otros son más laxos.

Por eso a continuación vamos a centrarnos, específicamente, en los impuestos a las empresas existentes en España.

Impuesto sobre Sociedades

Las empresas están obligadas a pagar por los ingresos que obtienen, una vez que también se han contabilizado los gastos. En nuestro país esto se tramita a través del Impuesto sobre Sociedades. En este caso, el hecho imponible es la obtención de renta por parte de la empresa, que puede conocerse gracias a su resultado contable según la legislación mercantil.

Este impuesto debe declararse cuando finalice el año fiscal de la empresa, que suele coincidir con el año natural. En la actualidad, el tipo de gravamen general es del 25 %, aunque puede verse reducido en determinadas situaciones. Estos son los tipos principales:

  • El general: 25 %.
  • Determinadas cooperativas que cuentan con especial protección fiscal: 20 %.
  • Empresas de nueva creación que en el primer ejercicio tengan una base imponible positiva: 15 %.
  • Organismos sin ánimo de lucro: 10 %.

Si se hace de forma anual, este impuesto se declara a través del modelo 200 o 220, para cooperativas y grupos de empresas. En el caso de que los pagos sean fraccionados, se debe utilizar el modelo 202.

Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA)

Este es uno de los más importantes, ya que recae en el consumidor final al aplicarse en la transmisión de bienes y servicios. En este caso, las empresas actúan como intermediarios al deducir el IVA soportado en sus compras y gastos relacionados con el negocio y repercutirlo en sus facturas emitidas. Los tipos vigentes de IVA en España en la actualidad son los siguientes:

  • Tipo general: 21 %.
  • Tipo reducido: 10 %.
  • Tipo superreducido: 4 %.

Para realizar la liquidación del IVA se debe calcular la diferencia entre el que se ha cobrado a los clientes y el que se ha pagado a los proveedores; es decir, restar al IVA repercutido el soportado. Si el resultado es positivo, se debe ingresar esa cantidad a la Agencia Tributaria, y si es negativo, se ha de solicitar su devolución a Hacienda o que se compense en la siguiente liquidación.

En función del volumen de operaciones, es posible presentar la documentación a la Administración de forma trimestral o mensual. El modelo que se emplea para la presentación de este impuesto es el 303.

Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE)

Este es un impuesto que solo se paga en el caso de que se facture al menos 1 000 000 € al año. Se aplica por el simple hecho de ejercer una actividad empresarial, profesional o artística. Aunque en la mayoría de las empresas no se llega a esta cifra y, por lo tanto, no es necesario pagarlo, el empresario está obligado a darse de alta en el IAE de su actividad económica.

Dentro de los epígrafes de este impuesto existen tres grandes secciones:

  • Actividades profesionales. Empresas que prestan servicios, como sanidad, educación, hostelería, etcétera.
  • Actividades empresariales. Construcción, minería, ganadería…
  • Actividades artísticas. Empresas o autónomos que realicen actividades relacionadas con la pintura, la cerámica, el cine y otros.

Para darse de alta en el IAE se debe utilizar el modelo 036, en el caso de las empresas. El 037 solo se aplica para los trabajadores por cuenta propia.

Impuestos especiales y medioambientales

Los impuestos especiales se aplican en casos específicos, como la fabricación de determinados bienes, la electricidad o el carbón. También gravan la importación en algunas actividades, como aquellas relacionadas con el alcohol y los hidrocarburos.

Por otro lado, los principales impuestos que debe pagar una empresa en concepto medioambiental en España son los siguientes:

  • Impuesto por la extracción de gas, petróleo y condensados.
  • Impuesto sobre los gases por efecto invernadero.
  • Impuesto sobre la producción y almacenamiento de combustible nuclear y residuos radioactivos.
  • Impuesto sobre la producción de energía eléctrica.

Impuestos regionales y locales

Además de los que se han nombrado con anterioridad, es necesario tener en cuenta los tributos autonómicos y locales. En lo que se refiere a los primeros, cada comunidad autónoma tiene la potestad de gestionar algunos de ellos de manera individual, por lo que lo más recomendable es consultar a la Agencia Tributaria de la comunidad a la que pertenezca la empresa. Por lo general, los más importantes suelen ser los siguientes:

  • Impuesto sobre Bienes Inmuebles.
  • Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
  • Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
  • En el caso de que su empresa emita gases contaminantes también deberá pagar algún tipo de impuesto ambiental.
  • Determinadas tasas municipales: licencias de apertura, luz, agua, residuos urbanos…

Diferencias entre las obligaciones fiscales de las empresas en función de su tamaño

Para tener claro qué impuestos se deben pagar también es importante conocer el tamaño de la empresa. En este caso, habría que diferenciarlas del siguiente modo:

  • Microempresas. Cuentan con una plantilla máxima de 10 trabajadores.
  • Pequeñas empresas. De 10 a 99 trabajadores.
  • Medianas empresas. De 100 a 250 trabajadores.
  • Grandes empresas. Más de 250 trabajadores.

Según datos recogidos por la Agencia Tributaria, en 2018 las pequeñas empresas pagaron un tipo medio por el Impuesto de Sociedades del 15,70 %, las medianas un 15,04 % y las grandes un 6,6 % de sus beneficios. Eso supone que el tipo medio de estas últimas se encuentra por debajo del de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

La razón por la que esto ocurre es por la propia Ley del Impuesto de Sociedades y la aplicación práctica de las deducciones que logran rebajar los tipos impositivos. Además, también existen ajustes por consolidación y créditos fiscales a los que pueden acceder con mayor facilidad las grandes empresas. A continuación repasaremos cada uno de estos casos.

Deducciones que rebajan los tipos impositivos

Estas deducciones hacen que el tipo nominal estipulado por la Agencia Tributaria se reduzca, no coincidiendo con el tipo efectivo que se termina pagando. En la mayoría de casos, estas bonificaciones se pueden solicitar cuando las empresas realizan determinadas acciones, como contratar a personas menores de 30 años, por inversión de beneficios, gastos en investigación y desarrollo, etcétera.

Créditos fiscales

Gracias a ellos, las empresas pueden alegar circunstancias especiales para pagar menos impuestos… Eso sí: con la condición de que los paguen más adelante. El caso más habitual suele consistir en justificar la solicitud de crédito fiscal con el objetivo de que la empresa compense pérdidas de años anteriores, pero también se suelen otorgar en el momento en que una empresa ejecuta una reestructuración de una línea de negocio que no ha llegado a funcionar.

Por lo tanto, cuando las grandes empresas realizan desembolsos de cierto calado, sufren pérdidas o intentan sanear sus cuentas, pueden acudir a estos créditos fiscales y evitar pagar la totalidad del Impuesto de Sociedades. Si se acogen a esto, no obstante, deberán pagarlo en el futuro.

Ajustes por consolidación

Este es un procedimiento que emplean las empresas que tienen negocios en otros países. Gracias a ellos, tributan por sus beneficios en el país en el que los hayan obtenido para luego poder utilizar dicho capital en España. Para algunos expertos esto supone un problema, ya que fomenta el que las entidades transnacionales actúen más en países en los que tengan que tributar una cantidad menor. Sin embargo, otros expertos alegan que es lógico que paguen impuestos en el país en el que han generado los beneficios.

Por último, no debemos olvidar que los impuestos son la herramienta clave del Estado para financiar los servicios públicos que luego ofrece al ciudadano. Si diriges una empresa y necesitas más información relacionada con los impuestos en España y su tramitación, Yuki dispone de un software que automatiza una gran cantidad de tareas a este respecto. Ya puedes probar su demo gratuita sin compromiso y comprobar de primera mano todo lo que ofrece.

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